Bitácora de un “Rondo Veneciano” (4ª parte – Katakolon, Olimpia)

7 de octubre de 2011

Demasiado cansados para amaneceres, dormimos todo lo que la parada nos permitió. Desayunar y listos para empezar otro día de este maravilloso crucero que estábamos realizando. ¿Qué nos depararía Olimpia?, viajar a las islas griegas y no ver Olimpia es como ir a Roma y no ver el Coliseo o el Foro Romano.

Salimos del barco con la intención de coger el tren que une Katakolon con Olimpia, una buena idea teniendo en cuenta el precio y las posibles panorámicas que se puedan ver desde el tren, pero, como casi siempre hay un pero, nada más desembarcar, un grupo compuesto por tres parejas nos invitó a compartir taxis con ellos, ya que en cada taxi podían ir dos parejas y les faltaba una. EL precio no fue caro, veinte euros pareja, comodidad y el taxi nos esperó una hora y media en Olimpia para volver.

¿Alguna vez os habéis montado en un taxi egipcio o turco? Pues los de Katakolon no se quedan atrás, 120 kilómetros hora de velocidad media por una carretera que aquí denominamos secundaria o comarcal, utilizan los arcenes como un carril más y los adelantamientos en línea doble continua son habituales, una experiencia más para contar a mis hijos.

Una de las cosas que más nos llamó la atención fue el contraste entre la calle principal de Katakolon y la pobreza que se ve durante todo el recorrido hasta Olimpia, casas a medio terminar, locales abandonados y niños, no mayores de diez años, pidiendo en los cruces por los que pasábamos. Quiero suponer que es producto de esta maldita crisis en la que nos han metido los banqueros y los políticos, pero este es otro tema del que hablaremos en otra sección.

Hincó su rodilla ante la estatua de Hermes, Dios de multiforme ingenio, de astutos pensamientos, ladrón, cuatrero de bueyes, jefe de los sueños, espía nocturno, guardián de las puertas, a la espera de su pronta actuación en el pabellón principal de los juegos, quería ganar pero los Dioses tenían que serle favorables…

Quizás esto ocurrió allí, en Olimpia. Nada más llegar sacamos las entradas y empezó nuestro recorrido olímpico por una de las ruinas de las que más se ha hablado y escrito en la historia del hombre. No seré yo el que trate de describir lo descrito, de inventar lo inventado. Simplemente os remito a las fotos que saqué, que en ningún caso representan todo lo que se puede ver.

No obstante si quiero dejar mi opinión personal, muy corta, Olimpia representa una parte importante de la historia de Grecia, lo que yo vi en Olimpia me dio la sensación de dejadez, abandono y falta de interés o de recursos, para hacer de las ruinas de Olimpia lo que realmente son.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De vuelta a Katakolon, visita obligada a la calle de las tiendas, donde cabe resaltar, no una tienda, sino una cafetería escondida a muy agradable, por la que simplemente pasamos.

No dejéis de ver, si el tiempo os lo permite, la zona del puerto, un largo muelle con cafeterías a su izquierda, terrazas a la derecha, muy agradables, y unos barcos de pesca, no tengo claro que se utilicen para ello o sean simplemente un reclamo turístico, pero dignos de ver.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Como todos los días, regreso al barco y navegación.

 

Sobre jcu

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