Un sorbo de esencias… el café

Un lugar con encanto no tiene porqué ser solo un sitio físico al que vamos porque nos gusta, puede ser un momento que recordamos, una sensación, que nos causó un placer inesperado justo cuando menos lo esperábamos.

Algo parecido me paso hace muy poco, después de una comida en un restaurante. Normalmente, al final de la comida suelo pedir un café, aunque me acabe arrepintiendo, ya que el café de los restaurantes no suele tener la calidad  que esperamos. En esta ocasión ya solo con ver la taza, la vista es importante, la apariencia era agradable, cuando acerqué mis labios al borde redondeado para dar el primer sorbo, quedé maravillado, no solo con el café, de exquisita factura, sino con la redondez del borde, porqué no decirlo, era un borde muy sensual, no como otras tazas que parece que te agreden.

La cremosidad de su espuma marrón clarita, el sabor semiamargo y fuerte, la textura espesa, en fin, uno de los pocos cafés que he tomado después de una comida, en un restaurante, que merece la pena. Un lugar… bueno, una sensación con encanto.

Sobre jcu

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