Restaurante de Pilar – Santoña

Nada más relajante, después de un duro día de trabajo, que un baño en las limpias y bravas aguas de la playa de Berria y una cena romántica en el Restaurante de Pilar, el Muelle Nuevo, Santoña.

El edificio tiene forma de proa de barco, enfilando hacia la bahía de Santoña y sus marismas. Las vistas son espectaculares, sobre todo en un día despejado, a la caída del sol dejando ver todos sus tonos naranjas.

No tiene muchas mesas, así que es conveniente reservar, por si las moscas… a la construcción solo se le puede poner un pero, el arquitecto que lo diseño debía tener el día un poco espeso, ya que puso la sala del comedor un metro por debajo de la terraza exterior, así que si se sientan en la terraza, no verás más allá del cielo. Una pena que los arquitectos sean tan poco imaginativos.

Para empezar con unos entrantes, pedimos Foi, elaborado en el propio restaurante, exquisito, si os animáis a ir, pedirlo, no os arrepentiréis. Luego unas almejas, de las marismas de Santoña, a la sartén, poco hay que decir de su característico sabor a mar. Unas croquetas cerraron los entrantes, una pena que estuvieran frías por dentro, porque su sabor era estupendo. Para terminar nos recomendaron los jibiones de guadaña, frescos y bien cocinados, con su cebolla pochada, otro plato para recodar, ya íbamos con la idea de pedirlos, son un plato que siempre apetece, estando en su época.

En definitiva, buena comida con ingredientes de calidad y, en lo referente al pescado y mariscos, muy frescos. Sitio agradable, tranquilo y con buena relación precio calidad. Como decía al principio, nada mejor para después de un duro día de trabajo.

Sobre jcu

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